El otro día leí un artículo en Quo que hablaba sobre las investigaciones que se están llevando a cabo para identificar los neurotransmisores implicados en el efecto secundario de la ingesta de alcohol, la resaca.
La idea: eliminar los efectos adversos de la borrachera.
(Borrachos "bailando")
Estos son algunos datos que mostraba el artículo sobre el alcohol en España:
- Un 5% del absentismo laboral está provocado por las resacas (los lunes, se entiende).
- El 30% de los accidentes laborales los causan el abuso de alcohol y las drogas.
También mostraba, por ejemplo, datos sobre Inglaterra:
- Más de medio millón de trabajadores empieza cada día su jornada laboral con resaca.
- Se van 2.700 millones de libras anuales en el sistema sanitario a causa de las borracheras; 17 millones de jornadas laborales perdidas y unos 20.000 millones de libras menos en las arcas estatales.
Unos porcentajes aún mayores de accidentes automovilísticos los fines de semana están causados también por el alcohol.
Todo esto, que visto en cifras es tan patético, no tiene nada de raro, está aceptado socialmente y es de lo más común, el pan nuestro, como el tabaquismo.
Lo que me resultó curioso es que la investigación no estudia la manera de evitar los efectos nocivos del alcohol, que son los que causan esos accidentes (para eso inventaron la cerveza sin), sino que se busca evitar los efectos de la resaca, que no es más que el cerebro gritándonos que algo no anda bien.
Si, por ejemplo, modificásemos el sistema nervioso y eliminásemos el dolor de nuestra vida diaria, todo sería mucho mejor, ¿no? Pero ¿cómo sabríamos que nos hemos hecho un corte en un dedo hasta que viésemos la sangre? El dolor evita que nos desangremos.
Como el dolor, la resaca es la manera que tiene el cuerpo de advertirnos de que algo está mal, y está demostrado que beber alcohol en grandes cantidades de forma crónica, es muy tóxico para el cerebro, y deriva en varias enfermedades cerebrales.
Como el dolor, la resaca es la manera que tiene el cuerpo de advertirnos de que algo está mal, y está demostrado que beber alcohol en grandes cantidades de forma crónica, es muy tóxico para el cerebro, y deriva en varias enfermedades cerebrales.
Y eliminar la resaca no resolvería ninguno de los problemas comentados.
Con este medicamento se busca, según los datos, hacer la vida más fácil a un individuo capaz de emborracharse tanto y tan a menudo, que pasa los 7 días de la semana borracho o con resaca (eso es vida, di que sí), que falta al trabajo, no rinde, y tiene accidentes, y todo para que así pueda ir a trabajar y la economía nacional no se derrumbe.
¿A alguien más le parece una broma?
"¡Cuando bebo me siento confiado, la gente me ve como un verdadero macho, un depredador!"
Yo he sido muy bebedor en la adolescencia (creo que es normal que suceda, pero no es como para enorgullecerse de ello) y aunque sigo bebiendo, por suerte con el tiempo cambié el tan adolescente bebo-mucho-porque-no-sé-cómo-divertirme, por el bebo-poco-porque-me-estoy-divirtiendo). Pero aunque no tengo nada en contra del alcohol, siempre hay extremos y las borracheras sistemáticas como un fin en sí mismo son cada vez más frecuentes entre los jóvenes, y una pastilla mágica que eliminase lo único que puede hacer que se lo piensen dos veces no creo que solucione nada. Cuando me cogía una buena cogorza, la resaca del día después era el puntual recordatorio de que la ingesta de alcohol de forma masiva no es ninguna broma, y una manera de aprender de la experiencia. Por eso siempre me he tomados las resacas como una reprimenda aceptable, de la única y verdadera autoridad en la materia, la naturaleza.
Creo que la intensidad de sus efectos es la mejor manera de saber si nos hemos pasado, y así poder actuar en consecuencia la próxima vez. Y con el tiempo, si no eres lerdo, acabar madurando.

